El equipo de fútbol de Juan José Paso, años atrás, fue uno
de los más competitivos de la Liga Pehuajense. Recuerdos de campeonatos y
finales disputadas por el club de pueblo se guardan en la memoria de cada uno
de sus habitantes.
En 1970 el Club Social y Dperotivo Progreso de Juan José Paso enfrentó al Club Atlético
Maderense de la ciudad vecina de Francisco Madero por la final de la Liga
Pehuajense de Fútbol, final en la que el público fue protagonista.
Se disputaba la final de la LPF entre los clásicos rivales, en la antigua
cancha de Calaveras en la ciudad de Pehuajó. Como aquel día era una verdadera
fiesta por lo que significaban estos dos equipos en la zona, la cancha estaba
repleta de simpatizantes de ambos equipos.
Carlos Paturlane hincha de Progreso, estuvo presente en el
encuentro alentando a su equipo y recordaba: “Una de las tantas
particularidades que se dieron en este partido fue que un hincha de Progreso
soltó una liebre dentro del campo de juego con una camiseta roja y blanca,
colores que llevaba el equipo de Juan José Paso. Fue una locura, los jugadores
de ambos equipos pasaron varios minutos tratando de agarrar al animal, pero
todos los intentos fueron en vano y el mamífero logró escaparse por el mismo
lugar por donde había entrado, ya que el terreno de juego no contaba con
alambrado a su alrededor”.
El partido se reanudó
y finalizó con un empate. Se definió por tiros desde el punto penal, en los que
se ejecutaron 28 disparos, los cuales eran efectuados por un solo jugador por
equipo. El público rodeaba el área y el arco, todos dentro de la cancha. Para
la ejecución de los albirrojos el encargado era Néstor Bevilacqua, mientras que para el verde lo hacía De
Filippo. Bevilacqua erró el 28° penal, cediéndole el campeonato a
Maderense.
El campeonato del 71 concluía con una final intensa,
Progreso enfrentaba nuevamente al Club Atlético Maderense, cancha del albirrojo.
La victoria parecía quedarse en Juan José
Paso, pero faltando cuatro minutos para que finalice el partido, el árbitro que
era traído de Buenos Aires para dirigir esta final, cobró un penal en contra de
Progreso. De este modo si Maderense convertía, el encuentro quedaría
empatado y con nuevas esperanzas para el visitante. Pero Progreso contaba con
una de las figuras que conformaban el equipo, y era el arquero Daniel “Chino”
Lamón que detuvo el feroz remate del jugador Maderense, quedándose de este
modo con la pelota y el campeonato. Jorge Añón, ex jugador de Progreso
recordaba, “Los festejos duraron toda una semana, la gente del pueblo estaba
eufórica y más unida que nunca”.
En la final del campeonato del año 1979 Progreso enfrentaba
a Estudiantes Unidos, en Pehuajó. El equipo pasense logró quedarse con el
torneo liguista luego de ganar 3 a 2 con goles de Sansano, Roberto “Yaqui”
Roldán y Oscar Córdoba. Progreso se puso en ventaja mediante Sansano,
quien fue víctima de un penal del que el mismo se hizo cargo. A los 43’ del
primer tiempo ingresó Espeleta en el local quien fue derribado dentro del área. El árbitro, considerando que había sido falta, sancionó penal y Andrade se hizo
cargo desde los 12 pasos.
El primer tiempo se
fue con un empate en el que ninguno de los dos se sacó ventajas. Pero en la
parte complementaria el albirrojo salió decidido a todo y a los 8’ Córdoba con
un centro espectacular dejó a Roldán mano a mano con Munich, arquero de
Estudiantes, que no encontró respuesta y
fue vencido por el delantero. Después del 2 a 1 los de Paso se relajaron y por
medio de Sancio el Pincha empató el partido. Hasta que a los 33’ por medio de
Rovello, quien fue el más desequilibrante, junto a Roldán produjeron una serie
de rebotes en el área del local y Córdoba le cede el campeonato a Progreso, el
segundo campeonato en la Liga Pehuajense.
En el año 98 se disputaba en cancha de Progreso la
fecha final del petit torneo de la Liga Pehuajense de Fútbol entre el local e
Independiente de Mones Cazón.
El clásico de la
ciudad de Mones Cazón es entre Atlético e Independiente. En Juan José Paso
jugaba Independiente y en Mones Cazón Atlético contra San Martín de Pehuajó. Si
Atlético ganaba Progreso también debía hacerlo para quedarse con el campeonato.
Atlético y Progreso iban ganando y hasta este momento el campeón era Progreso
(2 a 1), pero faltando 2 minutos para finalizar, un jugador de Independiente
tira un zapatazo y clava la pelota en el ángulo del arco de Progreso. El
partido se ponía 2 a 2 y con este resultado el campeón era Atlético. Los
locales sacaron del medio, el “Negro” Astudillo eludió a varios jugadores
y puso el partido 3 a 2. De este modo Progreso era campeón de la Liga
Pehuajense.
El Club Social y
Deportivo Progreso de Juan José Paso soñaba con el cuarto campeonato en la
historia del club. Para conseguirlo debía enfrentar a un duro Estudiantes
Unidos que con el transcurso de los partidos iba consolidando cada vez más el
equipo. Y a diferencia de Progreso contaba con gran cantidad de jugadores
suplentes para reemplazar a los titulares en caso de que el director técnico lo
requiera.
Llegaba la tan esperada final del año, se enfrentaban
Progreso y Estudiantes Unidos de Pehuajó, los dos equipos que más habían
propuesto durante todo el torneo y habían llegado ambos al petit con un muy
buen puntaje en la tabla.
El equipo de Adrián
Lamón contaba con nueve refuerzos traídos de las ciudades de La Plata y Buenos
Aires con un promedio de 3.000 pesos en gastos por partido, dinero que se llevaban
dichos jugadores, y tan solo seis locales que no eran pagos. (este pudo ser uno
de los tantos motivos por los cuales Progreso comenzó a hacerse ausente en la
Liga Pehuajense de Fútbol).
La primera final se disputó en el 21 de septiembre, en el estadio
del albinegro con un marco de gente imponente. Arrancaba un partido que solo
entretenía, hasta que de un córner a favor del local nació uno de los mejores
goles en la historia de la Liga Pehuajense. El “Caballo” Defelice, defendiendo
su arco durante la pelota parada, emprende una contra fatal, eludiendo a todos
los jugadores rivales y enfrentándose con Gentile quien no puede con la
majestuosa definición del delantero. El equipo pasense salió dormido a la
cancha y Estudiantes logró igualar el marcador mediante David Cadorín, figura
de la Liga y uno de los goleadores. Mientras que mediante “Tito” Peña logró poner el 2 a 1. El partido finalizó a favor del local y Progreso necesitaba
ganar sí o sí en su cancha.
Una semana después la revancha era la convocatoria de una
multitudinaria cantidad de público, a cancha repleta. La gente del pueblo
soñaba nueve años después hacer historia en el torneo. El partido era
trabado y ninguno de los dos podía quebrar el cero. Pero un desconcierto en la
defensa local le sirvió a Estudiantes para que mediante Enzo López encuentre el
1 a 0 definitivo. Los minutos pasaron y el albinegro se quedó con el campeonato y dio la vuelta en Juan José Paso. Los simpatizantes pehuajenses rompieron el
alambrado y festejaron junto a sus
jugadores dentro de la cancha.
El sabor amargo de
todo un pueblo, de un club que durante todo un año se sacrificó para que esa
copa se quedara con los colores rojo y blanco. Sin importar el resultado todos
los hinchas de Progreso iniciaron una caravana de autos con banderas y bombos
que abarcaban varias cuadras, para después reunirse todos en la sede y
continuar con los festejos.
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